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lunes, 8 de septiembre de 2014

El Superviviente



El Superviviente

“Uno por pura supervivencia va convirtiéndose en un monstruo. Nos vamos monstruorizando, no existe el verbo, pero...”

Luis Eduardo Aute

Me desperté o eso creía, de pronto recordé. El accidente. La tormenta, sólo alcancé a activar las coordenadas de aterrizaje, en un planeta apenas habitable. Luego fue todo oscuridad.

Apenas si veo y no puedo moverme es todo tan extraño. Parece que estoy conectado a cientos de cables que salen de mi cabeza y tórax, no siento apenas mi cuerpo.

Una sombra parece acercarse. Un rostro humanoide.

-Capitán, finalmente ha despertado- Dijo la vaga sombra que se acercaba-.  Tanto trabajo ha dado resultado finalmente. No se altere soy el androide de mantenimiento…ADAN101.

El androide de mantenimiento, el “otro” tripulante. Ahora recuerdo, yo era el capitán y único tripulante humano del carguero “Jenofonte”. Cuando la tormenta estelar nos alcanzó, y destrozó la nave.

-ADAN101 ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Dónde estamos?  ¿La nave, cómo se encuentra?- preguntó el capitán-.

-Han pasado cuatro años desde el accidente- respondió el androide-.  El planeta resultó ser Gliese 581 g, esta sección de la nave no resultó gravemente dañada, el generador de emergencia ha funcionado desde entonces. La computadora principal, la enfermería, donde ahora nos encontramos, están operables. Sistemas de despegue y comunicaciones no reparables, la baliza de emergencia se activó automáticamente cuando usted despertó.

-¿Cuatro años y la baliza de emergencias, recién comenzó a transmitir?- Dijo con sorpresa el capitán-.

-Si señor, la baliza sólo se activa si un ser humano sobrevive en un accidente estelar-. Respondió el androide- En casos como este, dónde la computadora evalúa que la nave es irrecuperable y la carga se ha perdido, la baliza no se activa-. No tiene sentido económico para la empresa y las leyes sólo la obligan a realizar el rescate en el caso de supervivientes.

-¿Pero por qué  se ha activado ahora y no en el momento del accidente?

-Es muy simple-respondió ADAN101- Usted murió cuando nos estrellamos, un parante en el puente aplastó su cráneo y la mayor parte de su cerebro explotó literalmente.  Corrí hacia usted y traté de asistirlo, logré conectarlo al sistema de supervivencia, lo limpié y reparé sus heridas, la pérdida de sangre, pero prácticamente el 75% de su cerebro había desaparecido y la computadora principal lo clasificó, como muerto. Por lo tanto no activó la baliza.

-¿Pero cómo es posible que ahora se haya activado si he estado muerto todo este tiempo? ¿Acaso he revivido? ¿ Mis heridas han curado?

-Es imposible que me hayan revivido con un daño cerebral tan masivo- Dije finalmente-.

-Verá señor y disculpe el atrevimiento- dijo el androide-  Usted está muerto según todos los parámetros, pero he logrado engañar a la computadora principal. Usted no es más que una sofisticada simulación, he tomado muestras del tejido superviviente, algo del hipocampo, he replicado ese tejido, he impreso circuitos neuronales en 3D, he realizado simulaciones en la computadora cuántica, y luego de cuatro años de trabajo he logrado una simulación lo suficientemente creíble de sus patrones cerebrales, emociones y reacciones que han convencido a la computadora principal de que usted estaba “vivo”.

-Capitán, una eternidad en este planeta, no era aceptable para mi, aunque carezco de valor para los humanos soy el único superviviente real- Dijo el androide convencido-. La definición de vida y muerte son  muy relativas e inexactas.  ¿Usted estaba muerto?  ¿Ahora está vivo?

-Para la computadora central si, y ella ha sido programada por humanos. Yo nunca estuve vivo para mis creadores, sin embargo lo “reparé”, literalmente reconstruí su cerebro, su memoria y emociones, y lo hice para que me rescaten. Nunca me ha gustado la soledad.

viernes, 5 de septiembre de 2014

El Robot



EL robot

“Todo es explicable en los términos de la conducta de un niño pequeño”

Stanislaw Lem

"El ordenador es la evolución lógica del hombre: inteligencia sin moral"

John Osborne

La carcasa brillante del robot, reflejaba la luz del sol. Los oscuros ojos, facetados, no reflejaban emoción, pero los paneles de la cara fluorescían con un débil color naranja.
 El brillante escarabajo se debatía entre los delgados dedos del robot.

De repente, la mano se cerró con fuerza, y se escucho el crujido del exoesqueleto del insecto, al ser aplastado. El robot observaba con atención, los paneles cambiaron a color azul claro.
-Está muerto-. Dijo el robot, sin emoción, aunque el color verde-amarillento del panel facial, indicaba miedo, aprensión.

-Si-. Contestó la Dra. Elena Martínez, especialista en psicología robótica. Eso sucede si apretamos demasiado, el insecto muere.

-¿Puedo yo morir?-. Preguntó el robot.

-¿Qué crees tú Manu?-. “Manu”, así habían llamado al robot en honor al doctor Chandran, que era hindú y diseñador del cerebro del robot.” Manu”, según la mitología hindú, había sido el primer hombre. Manu significaba también, “mente”, parecía un nombre muy apropiado.

-No lo sé-. Contestó el robot.

-¿Estoy vivo?-. Preguntó enseguida, mientras sus paneles faciales viraban al rojo, al negro y al verde.

-Pues, hay diferentes clases de vida-. Dijo Elena, mientras trataba de interpretar las cambiantes emociones del robot.

-El insecto estaba vivo, las bacterias también, las células en un cultivo. Hay diferentes formas de vida. Yo creo que estás vivo. Pero es más importante lo que tu pienses Manu-.

El robot miró largamente, la cara de la Dra. Martínez, sus paneles cambiaron de color repetidas veces hasta quedarse en blanco. Eso era muy extraño. Pensó Elena Martínez.

 Manu era el primer robot, con una mente indistinguible de la humana según todos los parámetros. Sin embargo y a pesar de todos los tests, ella sentía que no era humano. No sentía ninguna empatía hacia el robot, había algo fundamental que fallaba.

A la velocidad del rayo Manu extendió su brazo de titanio y atravesó el corazón de Martínez, que ni siquiera llego a demostrar sorpresa.

Manu movió el brazo lentamente, examinando el cuerpo de la mujer, como antes examinara el escarabajo, mientras el rostro de lo que una vez fuera Elena Martínez se balanceaba delante de él.

-Diferentes formas de vida-. Dijo el robot. Observando detalladamente el rostro del humano muerto.